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Padres asesinos: los casos más conocidos

Padres Asesinos: Los Casos Más Conocidos

Aunque es una palabra poco conocida, el filicidio es un acto que es más frecuente de lo que nos podamos esperar. Esta palabra describe el hecho de que un padre o madre mate a su propio hijo. Aunque, dentro de este género de asesinos existen otras palabras para describir un acto concreto. 

El neonaticidio, para aquellos que matan a los niños en las primeras 24 horas de vida, o el infanticidio, para los asesinos de un bebe hasta los 12 meses. Y como a lo largo de la historia ha habido más de un padre y una madre que ha cometido estos deleznables actos, aquí os traemos una selección de padres asesinos.

Anna y Josef Michel

Anna Y Josef Michel

La historia que rodea a Anneliese Michel (Emily Rose) es algo diferente a los demás. Y es que la chica sufría de ataques epilépticos. Estaba deprimida y la trataron en un hospital psiquiátrico, pero sus padres decidieron someterla a ritos exorcistas para curarla. 

Murió por desnutrición y deshidratación, por lo que se acusó de homicidio por negligencia a los padres y a los sacerdotes responsables. Sin embargo, la defensa afirmaba que Michel estaba poseída, e insistieron en que Lucifer, Caín, y hasta Hitler se manifestaron en las sesiones de exorcismo.

Amanda Lewis

Amanda Lewis

Se le declaró culpable de ahogar a su hija en la piscina. Amanda admitió que el trato diario era duro, y que le costó mucho establecer el vínculo afectivo, aunque finalmente lo consiguió. Adrianna, la víctima, sufría de problemas para prestar atención y frecuentemente perdía el control de su comportamiento. La diagnosticaron con TDAH. 

En el juicio, el otro hijo de Amanda fue la clave para acusarla. Este dibujó lo sucedido y rompió a llorar cuando vio a su madre. La defensa insistía en que no era de fiar, por los cambios en su historia, y porque la familia le había comido la cabeza. Amanda finalmente fue condenada a cadena perpetua. 

Alfonso Basterra y Rosario Porto

Alfonso Basterra Y Rosario Porto (1)

La pareja española había adoptado a la bebé china Asunta Fong Yang. Y apenas una década después se había cansado de su “compra”. La drogaban continuamente, de hecho, la chica sospechaba de ello y se lo contó a algunos profesores y amigos. 

Alfonso, el padre, había comprado cincuenta dosis de Orfidal, que fue la droga que la mató según la autopsia. Cuando había cumplido los 12 años, encontraron a Asunta muerta junto a un camino rural.

Randy Janzen

Randy Janzen

Randy era un padre de familia que velaba por el bienestar de sus chicas. Estaba casado y tenía dos hijas. Emily Janzen, su hija, sufría de constantes ataques de migraña durante toda su vida. Esto le provocaba una vida bastante complicada.

Pero un día Randy decidió que lo mejor era liberarla de ese dolor, y simplemente la mató. Para que su mujer no tuviera que escuchar que su hija había muerto, también la mató. También terminó con la vida de su hermana Shelley, para que no tuviera que vivir avergonzada. Finalmente, se quitó de en medio además de quemar su casa.

Andrea Yates

Andrea Yates

Madre de cinco hijos, confesó haber terminado con la vida de todos ellos ahogándolos en la bañera. La condenaron a cadena perpetua con posibilidad de la condicional después de 40 años. Sin embargo, anularon el veredicto en la apelación, y es que la defensa alegó que sufría de depresión y psicosis posparto. 

Además, Andrea presentaba un largo historial de enfermedades mentales. Una vez la sorprendieron sacudiendo y mordiéndole los dedos a su hija. Al día siguiente intentó una sobredosis de pastillas. También se mutilaba a sí misma y leía la Biblia afanosamente. 

La ingresaron en diferentes hospitales, y tuvo una mezcla de medicamentos. Y aunque le recomendaron no seguir teniendo descendencia, desobedeció y dejó los antipsicóticos. Finalmente, en 2006 la declararon no culpable por demencia y la ingresaron en un psiquiátrico.

Lacey Spears

Lacey Spears

Esta madre era un claro ejemplo del síndrome de Munchausen. Este trastorno lleva a los cuidadores a dañar a los niños para obtener atención personal. A lo largo de los años, llevó a su hijo hasta a 20 centros médicos distintos. Además, contó todo este viaje en Facebook, Twitter, Myspace y en su blog. Finalmente, mató a su hijo con una sobredosis letal de sal. Y aunque decidió no testificar, fue condenada a entre 20 años y cadena perpetua.

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