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Marcelo Costa de Andrade, el Vampiro Niterói brasileiro

Marcelo Costa De Andrade, El Vampiro Niterói Brasileiro

Marcelo Costa de Andrade era hijo de madre criada, y de padre empleado de un bar. Sufría violencia doméstica todos los días, veía día a día como su madre era golpeada por su padre. A los cinco años, sus padres se apartaron, y el chico se vio obligado a mudarse a Ceará y vivir con sus abuelos.

Allí estuvo hasta los 10 años, en el momento en que su madre Sonia lo trajo a Río de Janeiro. Pasó los siguientes años a caballo entre la casa de su madre y la de su padre, tolerando acoso en los dos lugares. Después de un tiempo, se escapó de casa y empezó a vivir en la calle, sobreviviendo por medio de la prostitución.

Una infancia de abusos que le marcó

Por último, lo acogieron en la Casa dos Meninos, que era una entidad que acogía niños de entre 6 y 13 años. Pero a los 14 años, ahora sin poder vivir en este cobijo, se vio obligado a volver a las calles y la prostitución, lo que detestaba. Sin embargo, era la única forma que había encontrado para sobrevivir, y el dinero que le quedaba lo usaba para viajar. 

Transcurrido un tiempo, y siendo ya más grande de edad, conoció al solicitado de un edificio con el que empezó a relacionarse, y con quien terminó viviendo. Y de esta forma fue como empezó a asistir a una iglesia evangélica. Aparentemente, había encontrado seguridad en su historia.

Se mudó con su madre, logró un trabajo fijo vendiendo bolsos y después como distribuidor de folletos. Y aunque parecía que su historia se había estabilizado y habían acabado todos los abusos de su niñez, fue precisamente en este periodo en el momento en que comenzó su brutal cacería.

Marcelo Andrade

Un cuerpo en las alcantarillas

Todo empezó con la investigación de la extraña muerte de un niño de tan sólo 6 años. A Ivan lo habían encontrado en 1991 en una alcantarilla, portando únicamente un par de pantalones cortos. Los estudiosos tenían la teoría de que había fallecido por ahogamiento, pero la autopsia reveló que había sufrido de asfixia y agresión sexual.

Interrogaron a su hermano Altair, y descubrieron que había sido un hombre el responsable de abusar y asesinar al chaval. Altair había sobrevivido al ataque, aunque había sido violado en reiteradas ocasiones. Fue entonces en el momento en que la policía empezó con una meticulosa investigación del caso.

El creador del crimen había sido Marcelo, el protagonista de nuestra historia. Marcelo confesó rápidamente y dijo sentirse asombrado por la lentitud de la policía en encontrarle. Además de esto, una vez estuvo en comisaría, empezó a confesar otros crímenes que había cometido. Describió con total frialdad de qué forma había asesinado a 14 pequeños de entre 6 y 13  años a lo largo de los últimos 8 meses.

Marcelo Andrade

Los crímenes del Vampiro Niterói

El primer delito ocurrió en el mes de abril de 1991, en el momento en que volvía del trabajo. Conoció a un niño vendiendo dulces en la avenida, Marcelo se acercó ofreciéndole dinero a cambio de ayuda en un ritual espiritual que nunca sucedió.

Se llevó al niño a un matorral, donde intentó abusar de . Como este se resistió, Marcelo le golpeó con una piedra, y después lo asfixió y violó. Fue aquí donde se marcó el comienzo de su trayectoria de crímenes.

Con su segunda víctima halló su definición como asesino, Marcelo fue el Vampiro Niterói. En el momento en que se aproximó a Anderson Gomes Goulart de 11 años, le abrió la cabeza con una piedra y después, bebió la sangre que fluía y guardó parte en un recipiente.

Marcelo Andrade

¿De qué forma asesinó Marcelo a los niños?

Se determinó que Andrade avizoraba a sus víctimas durante un tiempo, y era porque le recordaban a sí mismo de pequeño. Afirmaba que el motivo para elegir a sus víctimas era que los niños pequeños eran bellos y tenían la piel despacio.

Su modus operandi era captar los niños hacia sitios apartados de la multitud: playas, colinas o bien túneles de alcantarillado. Allí los violaba y estrangulaba con sus propias camisetas. También empleó piedras para aplastarles la cabeza y poder beber su sangre. Pensaba que esto le haría volverse bello como .

Cuando ahora estaban muertos, les hacía fotos, que eran sus trofeos. Algunas veces inclusive cometió actos caníbales y necrófilos con los cuerpos. Al mismo tiempo, después de terminar con sus vidas, volvía al lugar de los hechos y les traía comida para alimentar el espíritu de sus víctimas

Su cabeza fue la causa de todo

Y sin importar haber confesado todos sus crímenes con datos, Marcelo no fue juzgado por ninguno de . Esto se debió a que la justicia estimó que el asesino padecía de retraso mental, y por tanto, no se le podía aplicar compromiso directa sobre los homicidos.

De esta forma, lo remitieron a hospitales psiquiátricos, donde cada tres años le efectuaban exámenes sicológicos para valorar sus avances.

En octubre de 2017, la defensa del Vampiro de Niterói presentó una aprobación de independencia para el chaval. Tanto la fiscalía como el informe médico del Hospital de Custodia y Régimen Psiquiátrico Henrique Roxo, donde fue hospitalizado, afirmaron que no tiene capacidad para reintegrarse a la sociedad en ninguna situación.

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