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¿Los vampiros son reales?

¿Los Vampiros Son Reales?

Obviamente, siendo un poco lógicos no es posible transformarse en un murciélago, o brillar con fuerza, o bien inclusive tener super agilidad. La inmortalidad no es algo que esté dentro de nuestros confines. No obstante, hay personas que han tenido acceso al néctar de nuestras venas. De este modo, nos hace plantearnos ¿puede la multitud convertirse en vampiros? 

El vampiro moderno

Lo que hoy conocemos como esas personas pálidas, delgadas y con algo de elegancia, datan de principios de 1800. Y el término «vampiro» probablemente hay que en parte importante al folclore de Europa del Este. Estuvieron popular a lo largo de la histeria colectiva de los científicos de europa, quienes estuvieron de acuerdo en que los vampiros eran definitivamente reales.

Sin embargo, eran bastante menos elegantes de lo que concebimos hoy en día. Los vampiros eran criaturas no fallecidas, hinchados y con fugas de sangre de los ojos, poros y algún otro orificio. Se atiborraban de sangre, y eran fundamentalmente novatos apasionados a la sepultura. 

Se decía que sus ataúdes eran piscinas de vísceras, con lo que probablemente tampoco olían tan bien. Como verás, no son muy dispares de los aspectos socios a la descomposición de nuestro cuerpo tras la muerte.

Brad Pitt Vampiro

El origen no fue Drácula

La concepción más moderna del vampiro probablemente hay que a la historia de 1819 «El Vampiro» de John William Polidori. Por norma general, a esta historia se le llama la progenitora del género literario de los vampiros. Los vampiros además aparecieron en la literatura europea en el 1700, primordialmente como folklore y poemas dispares. 

Además, aquí hay un hecho entretenido. El Vampyre lo escribieron como parte de un certamen de escritura. Ese concurso también causó el Frankenstein de Mary Shelley. Drácula ya llegaría a finales de la década de 1890.

Los vampiros de la Inglaterra de 1890

Además hubo una época en que Novedosa Inglaterra se amedrentó bastante con los vampiros en la década de 1890. Esto resulta extraño porque para entonces ahora habíamos descubierto que Drácula no era real. La mayoría asigna la histeria a los brotes de tuberculosis, por lo que no han tomado la forma de cuerpos físicos levantándose de ataúdes como la literatura gótica nos quiere hacer pensar. 

Los pobladores de Nueva Inglaterra creían que era algo más espiritual en ese momento, que drenaba la «fuerza escencial» de uno. Un término súper nebuloso que todo el planeta normalmente además sabe. 

Así que, en reacción, varios cuerpos fueron exhumados, quemados, estacados, sometidos a una autopsia y reautomatizados. Fallecer de tuberculosis no suena como una aceptable forma de convertirse en vampiro.

El vampirismo clínico

El vampirismo clínico es realmente raro, pues muchas de las publicaciones que lo analizan lo tratan como un caso al unísono. La mayoría de las situaciones se han normalizado mayormente a otras condiciones siquiátricas más habituales. Algunas de ellas eran creencias muy fuertes de que consumir sangre te daría algún tipo de «poder». Por su parte, otra gente comían bichos en un intento de absorber la fuerza escencial. Otros estaban muy ofuscados sexualmente con la sangre. 

Generalmente, no se toma bastante seriamente, puesto que puede generalizarse bajo otros diagnósticos. Además, probablemente empezó como una broma.

Vampire Real

La red social vampírica

Mas aunque no puedas desarrollar los superpoderes de un vampiro, eso no ha impedido que la gente viva el «estilo de vida vampiro» por así decirlo. Eso es probablemente lo más cercano que estaremos de transformarnos en el tradicional vampiro europeo.

Los que están en esta red social se identifican como vampiros, o vampiros psíquicos a la diversidad más espiritual. Duermen a lo largo del día, y sí, se nutren de sangre. Lo hacen pensando que la necesitan, para no padecer algún género de abstinencia. En ocasiones, inclusive tienen la posibilidad de alimentarse de otros en una suerte de ritual de sangría de donantes voluntarios.

La sangre como necesidad escencial

La comunidad es lo suficientemente grande para ser obtenida por el Washington Post. Puedes leer sobre integrantes de la red social que preferirían no sentir la necesidad de beber sangre, o bien tener migrañas y picos severos de ritmo cardíaco si no lo hacen. 

Muchos dentro y fuera de la comunidad están de acuerdo en que es probable que haya un fuerte placebo implicado. Esto tiene sentido, debido a que los placebos acostumbran golpear aún más fuerte en el momento en que hay un ritual asociado con algo. Si «derramamiento de sangre» no suena como un término asociado con algún tipo de ocasión particular, no entendemos qué lo hace. Lo que explicaría las respuestas físicas muy reales para esos que no creen en Drácula.

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