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Lilith, el súcubo que se reveló

Lilith, El Súcubo Que Se Reveló

Seguramente ya hayas escuchado hablar de la figura de Lilith. En las series de televisión como Sabrina o Sobrenatural podemos verla. A día de hoy se ha convertido en un personaje común, tanto como Lucifer o Gabriel. Es la representación del feminismo en la era moderna, pero hay una leyenda detrás de ella.

Está asociada al jardín del Edén y al Antiguo Testamento, pero Lilith como tal no aparece en la Biblia. Solamente hay una pequeña referencia a un demonio del desierto que se llama Lilit. Pero es una figura que se renta a la mitología de los judíos. De hecho, es posible que sus orígenes sean incluso más antiguos que el judaísmo.

Lilith

El origen de Lilith

Este icono está presente en toda la media luna fértil. En los mitos judíos, Lilith es la primera esposa de Adán, creada a partir del mismo material. Sin embargo, en esta historia, ella se niega a someterse a él y, por tanto, es expulsada del Jardín. Algunas historias cuentan que tuvo hijos que los ángeles mataron. Otras sin embargo cuentan que se reúne con el arcángel Samael, quien más tarde se confunde con Lucifer, y da a luz a una raza de demonios, a veces llamados lilû. 

A veces los hijos demoníacos de Lilith son los de Adán, otras veces es impregnada por la masturbación humana o las emisiones nocturnas. En caso de que fuera cierto que Lilith dio a luz a la primera generación de demonios, este hecho no se ha mantenido, pero sí el mito más popular sobre ella.

El conflicto con Adán

La encontraron por primera vez en la colección satírica de leyendas conocida como el Alfabeto de Ben Sira, escrita en el siglo IX o X. En esta, se muestra cómo Lilith se negó a someterse a las exigencias de Adán. La forma en que se negaba a someterse a Adán era que no quería estar en la parte inferior cuando tuvieran relaciones sexuales. Tampoco quería someterse al coito al estilo del misionero. Ella literalmente quería ser una mujer en la parte superior y también fue, literalmente, demonizada por ello.

Lilith representa todas las formas de sexualidad “desviada” más allá del sexo marital y del misionero. De hecho, representa todos los comportamientos femeninos no conformistas. Se supone que ella es una advertencia contra esas cosas. Durante mucho tiempo, Lilith ha sido una figura oscura y peligrosa. Se le ha asociado a la mortalidad materna y, también a los vampiros, ya que en algunas historias bebe la sangre de los bebés. También tiene alguna relación con las Lamia griegas, quienes bebían sangre de recién nacidos.

Lilith

Un icono feminista

El mito y la atracción de Lilith han crecido conforme las ideas feministas han progresado. Se ha posicionado como un icono de la sexualidad liberada y la libertad femenina. En algunas obras escritas es la amante de Eva, en otras, es Eva antes de renunciar a su “yo” para estar con Adán. 

Ella eligió la liberación sobre el Edén, y se negó a someterse a un hombre de una manera que le costó mucho. Es una figura a seguir para las feministas, porque representa el poder de la elección y de negarse a avergonzarse por el simple hecho de querer ser la persona que es.

Lilith es una figura que no acepta nada, que no siente vergüenza. Lo ha visto y lo ha hecho todo y ha seguido adelante. La han llamado monstruo y demonio y le parece bien porque es libre.