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La historia real de Danny, el poltergeist de un niño de 7 años

La Historia Real De Danny, El Poltergeist De Un Niño De 7 Años

En el año 1998, Jane Fishman, una reportera del noticiero Savannah Morning, comenzó una serie de historias sobre una vieja cama supuestamente embrujado en la ciudad de Savannah, Georgia. Al Cobb compró esa cama antigua en una subasta a finales del siglo XIX como regalo de Navidad para su hijo de 14 años, Jason, una inversión de la que luego se lamentaría.

Tres noches después, Jason le dijo a su familia que sintió como si alguien se hubiera recostado en el colchón y le soplara aire helado en la nuca.  Sintió náuseas. La noche siguiente, vio en su mesilla de noche que una foto de sus abuelos muertos estaba torcida y la enderezó.

Posteriormente esa mañana, después de salir de su lugar de desayuno, regresó y notó en el centro de su cama dos animales de peluche junto a una concha marina, un dinosaurio de plástico y un pájaro de goma. Sus padres y su hermano gemelo, Lee, lo notaron. Tratando de que este hecho tan irracional tuviera sentido, Al gritó, “¿Tenemos un Casper aquí? Dime tu edad y cómo te llamas”. Luego dejó unos colores y papel para escribir, y junto a su familia, abandonó el cuarto. 15 minutos después regresaron y encontraron escrito “Danny, 7”, con grandes letras verticales y caligrafía infantil.

Con su familia fuera de la puerta, Al Cobb quería seguir intentando conectar con el alma de Danny. Escribiendo el mensaje de la misma manera, Danny sugirió que su madre había muerto en esa cama en 1899, y que decidió quedarse en la habitación. También dijo que no quería que nadie más se acostara en ella. Esa misma noche, nadie durmió. Jason, que ya había salido de la habitación, quería acostarse y tratar de tomar una siesta. Sin embargo,volvió a la habitación para recoger sus ropas y descubrió que una tabla de terracota colgada en la pared salió disparado hacia él, justo antes de que cerrara la puerta para protegerse.

La actividad paranormal en la casa se incrementó desde ese momento e incluyó el movimiento de sofás, el cierre y apertura repentinos de cajones, el desplazamiento de sillas. Danny no fue la única entidad que se manifestó, también lo hicieron otros espíritus: Tío Sam, que afirmaba que el espíritu de su hija yacía sepultado debajo de la propiedad; Jill, una joven que escribió mensajes en varias oportunidades e invitó a los Cobb a una fiesta en la sala; y Jill, una chica enterrada en el Cementario Bonaventure.

El caso fue investigado por Andrew Nichols, investigador paranormal, quien afirmó que todos los incidentes que vivió la familia Cobbs no se debieron en realidad al espíritu de Danny ni a la cama supuestamente embrujada. Según su investigación, la causa de todo fue la energía electromagnética de las paredes en la habitación de Jason que cargaron una habilidad psíquica que éste poseía y que manifestó todos los fenómenos.

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