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Huguette Clark y sus mansiones fantasma

Huguette Clark Y Sus Mansiones Fantasma

La mansión Bellosguardo de Santa Bárbara, California, en los años 50 estaba en su auge. Las criadas la limpiaban a diario, y sus paredes estaban decoradas con grandes tesoros del arte, como cuadros originales de Cézanne, Renoir y Van Gogh. Además, la vista desde sus ventanas daba al océano Pacífico.

Sin embargo, la que fuese la dueña de la mansión nunca puso un pie allí. De hecho, se aisló del mundo hasta que murió en 2011. Primero encontró el lugar para su aislamiento en un apartamento de Manhattan, y después en las habitaciones del hospital.

Heredera de tres grandes propiedades

Huguette Clark era la dueña de tres lujosas casas. Contaba con un conjunto de apartamentos por valor de 100 millones de dólares en la Quinta Avenida de Nueva York. Además tenía una casa de campo de 24 millones en Connecticut y la finca de 100 millones de dólares donde estaba la mansión de Santa Bárbara. Todos ellos se mantenían pero en un estado fantasmagórico, deshabitadas durante años. 

La rica heredera era artista e hija de un banquero convertido en senador de Estados Unidos, W. A. Clark. Y aunque gran parte de su vida sigue siendo un misterio, lo que sí se conoce es que tenía todos los atributos de la gran sociedad del momento, pero rechazó ese estilo de vida en su edad adulta. 

Huguette Clark

Mansiones fantasmas e intactas

Una de las teorías es que las posesiones materiales de Huguette la obsesionaron y por eso se retiró de la sociedad. Aunque ella vivía en un apartamento en Nueva York, se preocupaba demasiado por el mantenimiento de todas sus posesiones, ya fuese el papel pintado, los muebles o las alfombras.

Acudía frecuentemente a un anticuario, donde le atendía siempre Robert Samuels. El mismo dijo que nunca trató con ella cara a cara, pues siempre le hablaba detrás de una puerta y con su voz infantil. Solía acudir a tapizar un mueble que ni siquiera se había usado, o por una pequeña grieta en una mesa que no se había tocado. 

Las excentricidades de Huguette

Delia Healey era cuidadora de Huguette que alcanzó los 104 años. Y confesó que tenía unas peticiones muy especiales. Por ejemplo, a la heredera le encantaban los dibujos de “Los Picapiedra”. Pues compró una grabadora Sony para que Healey grabara el programa y lo transcribiera todo a mano, cada uno de los episodios. 

Aunque más inquietante era la extensa colección de muñecas que tenía. Huguette le exigía a Delia que planchara y lavara la ropa de las muñecas todos los días. Además, en diversas ocasiones le pidió a la cuidadora que saliera rápidamente a comprar una nueva muñeca en cuanto estuviera disponible. Y aunque su cuidadora era la persona más cercana, ella misma confesó que las compañeras más fieles de Huguette eran esas muñecas. 

Huguette Clark Dolls

Decadencia en el anonimato

A finales de la década de los 80, los problemas de salud de la rica heredera la obligaron a acudir al médico. La internaron en el Doctors Hospital, en el Upper East Side. Aquí pasó el resto de sus días, deambulando por diferentes habitaciones del hospital de Manhattan y con nombres falsos. 

Acabó su vida con una enorme riqueza y propiedades congeladas en el tiempo. Pero solo contaba con el contacto humano de los pocos asistentes privados a los que permitían entrar a la habitación. El por qué de esta obsesión, y enclaustramiento, queda aún en el aire. 

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