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Hécate, la diosa de la magia y la brujería

Hécate, La Diosa De La Magia Y La Brujería

Normalmente, a la diosa Hécate se le ha relacionado con la brujería y el ocultismo. Incluso se ha relacionado su nombre con la magia oscura y rituales extraños de las obras de Shakespeare. Sin embargo, lo que los textos griegos dicen de ella es bien distinto. 

Hécate era la diosa de la magia y el inframundo, y se le consideraba protectora del hogar y guardiana de fronteras. Pero ante todo, era la diosa del misterio. Era de origen inexplicable y sus poderes solían cambiar, incluso puede que haya sido otra diosa.

El origen de la diosa de la magia

Aunque los orígenes de esta diosa son bastante inconclusos, por lo general se cree que Hécate fue anterior a la mitología escrita de Grecia. Incluso anterior a las poesías de Homero, cuando las historias de los dioses se contaban de boca a boca. Pero, ya sabemos el peligro que esto conlleva: diversos cambios en la historia.

Hay historiadores que consideran que Apolo era llamado Hécatos en algunas ocasiones, que significa “el que llega lejos”. Por lo que una de las teorías es que fuera la hermana gemela de Apolo, Artemisa. Esta se quedó con las connotaciones positivas, y la parte oscuro se dividió para crear a Hécate.

Otra teoría la sitúa en Anatolia, que antes abarcaba prácticamente la actual Turquía, una región que tenía estrechos vínculos con Grecia. Así, gracias al comercio, la migración y la colonización hubo gran intercambio cultural, así como de dioses. Por lo que se cree que Hécate fue una de las deidades “prestadas” de Anatolia.

Y aunque también se le relaciona con la diosa egipcia de la fertilidad Heqet, la historia más popular es que fue hija de Perses y Asteria, dos titanes de segunda generación. 

Hecate

La diosa de los límites

Hécate era la diosa de los límites y los espacios intermedios, así sus estatuas se colocoban en los cruces y fronteras. Se le representaba sosteniendo dos antorchas para iluminar el camino, como las que se colocan en ambos lados de un límite. Uno de ellos era el límite entre la vida y la muerte.

Se creía que Hécate era la diosa de los vivos y del inframundo. Representada con las llaves de ambos límites, con la capacidad de abrir y cerrar las puertas del reino de Hades. Así se convirtió en una de las pocas deidades con capacidad para moverse entre ambos mundos, y controlar el paso de los demás.

La diosa protectora de hogares

Tenía un papel protector, era la guardiana que controlaba y permitía el paso a los hogares, ciudades o estados. Uno de sus epítetos, Apotropaia, se refiere a la protección que daba a estos espacios. La magia apotropaica es la que defiende apartando cualquier mal o daño.

Normalmente, se le representa acompañada de un perro negro. Esto se debe a que se le consideran perros guardianes, sobre todo por la noche, que ahuyenta intrusos o que advierten a los dueños del peligro. La relación entre el animal y la deidad era tan estrecha que las historias cuentan que cuando se utilizaba su magia, se escuchaban aullidos y ladridos de su animal.

Hecate

El inframundo y la brujería

Pero, aunque tiene un gran papel como diosa de los límites, se le recuerda mayormente como diosa de la magia. Estaba asociada a la brujería, la nigromancia y los venenos. Aunque no está claro cuando se le relacionó con la magia, se cree que fue la evolución de los muchos dones que poseía. Estos acabaron siendo considerados como magia, y sus oraciones, conjuros.

También se le ha asociado a la magia oscura por su identificación como diosa del inframundo. Como deidad capaz de pasar entre reinos, tenía también acceso a los secretos de los muertos. Así, también se explica su relación con los fantasmas y la nigromancia. Su poder de controlar el movimiento entre fronteras de los mundos, le dio un poder único para convocar espíritus y resucitar a los muertos. 

Se decía que, en ocasiones, compartía sus poderes con los seguidores más devotos. La bruja más famosa de la mitología griega, Medea, recibió sus conocimientos de la propia Hécate. La magia de Medea se relaciona con la nigromancia, el sueño y la noche. Decía haber aprendido herboristería y hechizos directamente de la diosa.

La relación entre Hécate y Medea era tan dañina como protectora, así en algunos textos posteriores se nombraba a Hécate como madre de Medea. 

Una diosa misteriosa

Hécate, como diosa de los límites, le acabó llevando a incluirse en la frontera entre lo natural y lo sobrenatural. Esto la convirtió en la diosa de la magia. Era una diosa que podía ser tanto una protectora como una amenaza, griega y extranjera a la vez.

Una historia conocida entre los griegos cuenta que el perro de Hécate era la reina troyana Hécuba. Cuando cayó su ciudad, la tomaron cautiva y esta saltó por un acantilado encontrándose con la muerte. Hécate se apiadó de ella y la devolvió a la vida en forma de perro para que fuera su compañero.

Dicen que los que no se ganaban el favor de la diosa, solo podían esperar el mal y la desgracia en sus vidas. Tenía el poder de permitir la buena fortuna y de negarla. Pero aunque su poder podía parecer oscuro, podía ser una diosa misericordiosa.

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