Saltar al contenido

El Padre Riesinger y el exorcismo de Anna Ecklund

El Padre Riesinger Y El Exorcismo De Anna Ecklund

Celestine Kapsner era un reverendo que en 1935 deseó dejar perseverancia del poder que tenía Satanás. Para eso, se valió del artículo de un reverendo alemán, Carl Vogl, el cual tradujo y publicó en un folleto que se titula “Begone, Satanás!”. 

En este se contaba la crónica de un exorcismo sucedido en 1928, el que tuvo tanta influencia que el padre Theophilus Riesinger, protagonista del hecho, se convirtió en el exorcista más esencial de América. La historia contaba la posesión y exorcismo de una mujer de Wisconsin, Anna Ecklund, que fue conocida en toda América.

Begone, Satanás!

Riesinger (1868) aunque era original de Alemania, decidió sumarse a la orden de los capuchinos en Wisconsin en 1899. Pocos años después, en 1912, ya era popular por su curtida experiencia en temas de exorcismo y el trato con Satanás, de ahí que le llamaron para el caso de Anna Ecklund. La joven también era llamada en ocasiones Emma Schmidt, sea como fuere, la mujer presentaba claros síntomas de posesión. 

Ecklund ahora a los 14 años sentía una fuerte aversión hacia los objetos sagrados. Criada en un hogar católico en Marathon, Wisconsin, se sentía inútil de ingresar en las iglesias, era como si algo la retuviera, una fuerza invisible. En 1912 fue cuando el reverendo alemán la llamó para efectuarle un exorcismo, y de esta forma purgar sus demonios. Y lo logró… o bien cuando menos eso creía . 

Anna Ecklund (1)

Los diablos volvieron con más fuerza

No obstante, en 1928 Anna Ecklund se halló de nuevo incapaz de asistir a la iglesia, rezar o recibir sacramentos. Siempre era perseguida por unas voces perversas, voces que la presionaban a cometer actos horribles. Se encontraba desesperada y a puntito de perder el juicio.

Riesinger dijo que los demonios habían doblado sus sacrificios en esta posesión. Su creencia era que era poseída por el demonio, quien había vuelto a su cuerpo acompañado de siete espíritus que lo acompañaban. Esta situación complicaba la exorcización. 

Después del primer rito, brotaron diferentes comentarios como que Anna había sido poseída gracias a los actos incestuosos de su padre Jacob, o porque su tía Mina había hecho magia negra como hechicera. El caso era que el alma de Anna se encontraba tolerando y su historia tenía una enorme influencia local.

De este modo, Theophilus Riesinger le solicitó asiste para su amigo el reverendo Joseph Steiger, de la parroquia de Iowa. Juntos eligieron que lo mejor era llevar a Anna al convento de las Hermanas Franciscanas, que estaba aislado en Earling. De esta forma asegurarían su protección y seguridad, y han comenzado con los preparativos para su exorcismo.

El exorcismo de Anna Ecklund

El 17 de agosto de 1928, y con el permiso de la Madre Superiora, los reverendos llevaron a Anna al convento. Rechazaba la comida que había sido bendecida y sentía en el momento en que habían rociado agua bendita, ya que sentía aversión. El exorcismo consistía en tres sesiones, y la primera empezó al día siguiente de su llegada.

Anna estaba atada a una cama de hierro, evitando así cualquier comportamiento peligroso. El reverendo alemán sabía que era muy posible que atacara a lo largo del exorcismo, de ahí que tenía las hermanas más fuertes del convento, por si acaso debían asistir. Pero sin importar muchos preparativos, los reverendos no estaban listos para lo que se les venía.

Tres sesiones para remover al malvado

En las frases iniciales, Anna se sumió en un sueño profundo con los ojos cerrados. En el momento en que el rito del exorcismo empezó realmente, aseguran que rompió las cuerdas, saltó en el aire y se agarró a la pared que había sobre la puerta de la habitación. El reverendo alemán solicitó a las hermanas que agarraran a Anna de la pared y la pusieran de nuevo en cama. La sostuvieron mientras que aullaba de manera inhumana, unos alaridos que durarían hasta el desenlace de la primera sesión del 26 de agosto. 

Continuaron con las sesiones, que se sucedieron del 13 al 20 de septiembre y del 15 al 23 de diciembre. Estas dos últimas, Anna se deterioró rápidamente. Cada vez comía menos, pero vomitaba siempre en las sesiones, proporciones que no se correspondían con lo que ingería. Sus vómitos estaban formados por hojas de tabaco y otros desechos. 

Además de esto, los diablos comenzaron a distorsionar el cuerpo de Anna. Su cabeza se hinchó y alargó, y su rostro quedó totalmente desfigurado, pocos podían reconocer en a la joven Ecklund que llegó al convento. Al final de las tres sesiones, Anna era una figura pálida y mortal, con un cuerpo demacrado y unos ojos que relucían como el fuego. 

La transformación de Anna

Su comportamiento también fue modificando en el lapso de las sesiones de exorcismo. Aparte de las ingentes proporciones de vómito, asimismo aumentó increíblemente su orina y heces. Así como echaba espuma por la boca cada vez que el reverendo pronunciaba bendiciones en latín. 

Y aunque las hermanas que asistían no se achantaban ante la situación, se estremecieron cuando en una ocasión su cuerpo se expandió hasta el doble de lo común. Anna hablaba en idiomas que ni siquiera reconocían, y contaba los errores que las monjas y los curas habían cometido en sus edades tempranas. Poco después, numerosas hermanas solicitaron el traslado a un convento menos problemático.

La transformación de Anna continuó: pasó de tener una voz dulce a una voz gutural casi irrealizable, su cuerpo cada vez era más pesado, tanto que dobló el hierro del marco de la cama. Dormía murmurando idiomas extraños, blasfemaba y atacaba verbalmente a algún que se encontrase en la habitación. 

Theophilus (1)

Los demonios de Anna

Aunque la esperanza de poder despedir al demonio o demonios del cuerpo de Anna, cada vez los sacerdotes y frailes se aproximaban más al malvado. Anna reconoció a Belcebú como su líder, y dijo haber sido poseído por orden de su padre, Jacob, y su amante Mina, con ayuda de Lucifer.

Según nuestra Anna, el primer exorcismo que le había llevado a cabo Theophilus había fracasado porque Jacob y Mina prosiguieron envenenando su comida con condimentas malditas. Ambos habían sido condenados y en este momento se unían a los diablos dentro de Anna. En el momento en que preguntaron qué deseaban de , una voz que afirmaba ser Judas Iscariote respondió: “Llevarla a la desesperación, a fin de que se suicide y se ahorque”.

Y el mal se fue

El 23 de diciembre de 1928 comenzó la sesión del exorcismo, con los diablos ahora determinados. Ecklund se puso de pie en cama y se cayó, gritando con todas sus fuerzas. En el momento en que sus chillidos llegaron al punto álgido, un hedor sobrehumano pasó por la habitación y Anna se calmó y abrió los ojos. Y por primera vez en muchos meses, charló con una voz clara. Tras 23 días el exorcismo había llegado a su fin y el mal había desaparecido.

Mantuvieron la identidad de Ecklund en secreto, y en los años siguientes ha podido vivir de manera pacífica. Y la historia de su exorcismo alcanzó una enorme popularidad con “Begone, Satanás!”. Esto hizo que, incluso antes de que Riesinger muriera en 1941, su figura como exorcista fuera bien conocida en la comunidad católica, mostrándose inclusive en la revista Time en 1936.

Configuración