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El origen de Sweeney Todd

El Origen De Sweeney Todd

A mediados del siglo XIX, el barbero de la calle Fleet llamado Sweeney Todd saltó al estrellato y desde entonces podemos encontrarlo en películas, libros, y obras de teatro. Esta historia volvió a llamar la atención cuando Johnny Depp encarnó el personaje en una película de Tim Burton.

Pero a pesar de todo el revuelo que se ha producido en torno a esta historia, la realidad es que nunca existió un barbero en la calle Fleet llamado Sweeney Todd. Sin embargo, este relato ha emocionado a muchos desde que llegó al público por medio de las publicaciones victorianas Penny Dreadful de la segunda década del siglo XIX.

El barbero asesino

La historia de Sweeney Todd se ambienta en una época pasada, donde el aseo masculino en casa era algo más primitivo. Y es que no todos sabían defenderse con las cuchillas de entonces, por lo que si querían tener un buen afeitado, los hombres tenían que acudir al barbero local.

Con la cabeza inclinada hacia atrás y la garganta expuesta mientras la afilada hoja se mueve de un lado a otro. Sin duda, es una situación de vulnerabilidad para el nombre. Y fue con esto con lo que quisieron jugar los autores de este relato, crearon el miedo a partir de una situación familiar, inquietando a miles de hombres.

Sweeney Todd

Un afeitado muy sangriento

Por tanto, Sweeney Todd era un exitoso barbero local que ejercía su profesión en el número 185  de la calle Fleet. Sentaba a sus clientes en una silla de barbero especialmente construida, les enjabonaba la cara, y cuando se disponía a empezar el trabajo, los hombres se encontraban con la sorpresa. La silla se inclinaba hacia atrás, y arrojaba a los clientes a través de una trampilla que llegaba al sótano. 

Si la caída no provocaba la muerte a los hombres, Todd se veía obligado a acabarlos con su navaja. Les robaba las pertenencias y arrastraba sus cuerpos por medio de un túnel subterráneo hasta el cercano Bell Yard, donde estaba el local de su amante Margery Lovett.

La señora Lovett conseguía con esto una exquisita carne fresca para sus pasteles de carne. Y los ponía a la venta para todo el pueblo en su Meat Pie Shop. Así, la pareja de amante usaba a sus víctimas por completo: las pertenencias materiales se las quedaba Todd, Lovett utilizaba la carne y los huesos y otros restos que no se podían aprovechar los escondían en las bóvedas en desuso bajo la iglesia de San Dunstan.

Sweeney-Todd

Un negocio que acabó ardiendo

Este negocio tan rentable para la pareja prosperó durante al menos tres años, pero un cachorro puso la voz de alarma. Un perro que había acompañado a su dueño a la barbería, esperaba a su dueño fuera de la tienda, y desesperado por la espera se pasaba el tiempo gimiendo y ladrando. La esposa del hombre encontró al perro, y dado que no pudo encontrar a su marido, decidió vigilar la barbería.

Como su perro seguía obsesionado con la barbería local y el marido no aparecía, decidió acudir a la policía para que realizaran una búsqueda. Y lo que los policías encontraron fue un montón de huesos y carne humana bajo la barbería. Por sus crímenes, el barbero diabólico y la carnicera fueron quemados vivos, al igual que sus locales. Querían exorcizar la zona de un aura maligna. 

Y aunque muchos libros y artículos aseguran que Sweeney Todd existió de verdad, lo cierto es que no hay ninguna prueba de la existencia de una figura histórica con este nombre. Ya sea por el misterio de saber si existió o no este personaje, o por la historia en sí misma, lo cierto es que alcanzó una gran popularidad. 

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