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El horrible búnker de Josef Fritzl

El Horrible Búnker De Josef Fritzl

Aunque es algo que solemos ver en las películas, algunas veces cómo en la vida real no sabemos cómo son realmente nuestros vecinos… hasta que no entras en sus casas. El crimen o las personas que son capaces de cometerlo, se les suele ligar con lugares oscuros o bosques, pero nada más lejos de la realidad. Pueden ser las personas más simpáticas y no levantar sospechas.

Fritzl abusó de su propia hija durante décadas hasta que ella pudo escapar. La historia saltó a los titulares internacionales en 2008 y sigue siendo espeluznante para aquellos a los que les gusta el crimen real. 

El cautiverio de Elisabeth

Durante 24 años, Fritzl mantuvo cautiva a su hija Elisabeth. Cuando ella cumplió 18 años y tras abusar sexualmente de ella desde los 11, Fritzl atrajo a su hija al sótano, la dejó inconsciente con éter. Después la encerró en una cámara que él mismo construyó. Obligó a Elisabeth a escribir una carta en la que decía que se había ido a vivir con un amigo, y Fritzl le contó a su mujer y a la policía que lo más posible es que se hubiese unido a una secta.

Josef Fritzl visitaba entonces la cámara a diario. Durante este tiempo, violó a Elisabeth en repetidas ocasiones y la sometió a abusos. Elisabeth dio a luz a un total de siete hijos de su padre. Uno murió poco después de nacer. A otros tres los registraron como “expósitos”, y los criaron Fritzl y su esposa. Al parecer, Fritzl contó una historia verosímil sobre cómo aparecieron en su puerta. 

Elizabeth Fritzl

Los tres restantes vivían con Elisabeth en la cámara, que tenían que ampliar ellos mismos, cavando con las manos para hacer más espacio. Fritzl les llevaba comida y entretenimiento, pero también les negaba la comida o desconectaba la electricidad de la cámara si consideraba que debían ser castigados. Además, amenazaba con gasear a los niños si Elisabeth intentaba escapar. 

Durante este tiempo, Fritzl permitió que la gente creyera que sus frecuentes viajes por el sótano se debían al trabajo, ni siquiera le permitía a su esposa bajar allí. Incluso tenían un inquilino en la planta baja del edificio, que sí oía ruidos, pero aceptaba la explicación de Fritzl de que eran las tuberías.

Una enfermedad que lo sacó a la luz

Kerstin, uno de los tres hijos que convivían con Elisabeth en la cámara, se puso tan enferma, que Fritzl tuvo que llevarla al hospital el 19 de abril de 2008. La ingresaron en la Landesklinikum Amstetten con una insuficiencia renal que ponía en peligro su vida. Fritzl, al igual que hizo con los servicios sociales y la policía en el pasado, intentó inventar una historia para los médicos.

Sin embargo, el personal médico no se creyó su historia. El 21 de abril de 2008, se pusieron en contacto con las autoridades para contarles sus preocupaciones y hacer un llamamiento público para que la madre de Kerstin se presentara con el fin de completar su historial médico. 

Durante este tiempo, la policía reabrió el caso de la desaparición de Elisabeth. Un experto en sectas dijo que la que supuestamente frecuentaba Elisabeth no existía y otros señalaron que su carta parecía dictada.

Josef Fritzl

El cautiverio llegó a su fin

Durante este tiempo, Elisabeth le rogó a Fritzl que la dejara ir con Kerstin. El 26 de abril, la liberó a ella y a sus otros dos hijos, Stefan y Felix. La pareja se dirigió al hospital, donde fueron detenidos por la policía a su llegada. 

Cuando la policía prometió a Elisabeth que no tendría que volver a ver a su padre, ella les contó todo sobre su cautiverio de 24 años y los abusos que sufrió a manos de su padre.

Fritzl fue detenido. Elisabeth, sus hijos y su madre fueron acogidos. Su madre nunca sospechó nada. Fritzl fue puesto bajo custodia para vivir en una celda propia. Fritzl fue acusado de asesinato por el primogénito junto con cargos de violación, incesto, secuestro, detención ilegal y esclavitud. 

Josef Fritzl

Josef Fritzl condenado de por vida

Finalmente, condenaron a Josef Fritzl a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional después de 15 años, aunque él ha manifestado su intención de cumplir su condena de por vida. En la actualidad Fritzl ya se encuentra con una salud debilitada, mientras sigue cumpliendo condena en la abadía de Garsten, un antiguo monasterio de la Alta Austria convertido en prisión. 

Por su parte, Elisabeth y sus hijos se han recuperado aparentemente con mucho tiempo y atención. La familia recibió ayuda psiquiátrica y médica. En 2010, se informó de que las cosas estaban mejorando. Elisabeth y su madre, que se habían distanciado, empezaban a recuperar las buenas relaciones.

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