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Brujería en Surrey: la leyenda de una aldeana

Brujería En Surrey: La Leyenda De Una Aldeana

Lo cierto es que Surrey, Reino Unido, no posee falta de historias relacionadas con lo sobrehumano u la Brujería. Pasando por el Castillo de Farnham, y el Museo de Brooklands. Todo el planeta considera que está relacionado con espectros, mas la verdad es que la mayor parte de sus historias tienen un link con la brujería.

El siglo XVII fue la época en que la creencia en las brujas se encontraba en su apogeo, como se ha podido ver en los juicios de Salem y la inagotable caza de brujas en distintos puntos de todo el mundo. La vida entonces se encontraba llena de pánico: cerraban puertas y ventanas al irse a dormir, y había panfletos donde se contaba la próxima historia. 

Un acercamiento que condenó a Elizabeth

Hay diferentes versiones, pero esta es la más conocida. Se cree que Joan Butts maldijo a una criada de Ashtead, Elizabeth Burgiss. Un día Elizabeth cuidaba a los pequeños de la familia Tuers mientras que los progenitores estaban fuera. Joan Butts vino pidiendo un alfiler para su lona del cuello. Habiendo oído los comentarios sobre Butts, Elizabeth le dio un alfiler a fin de que los dejara en paz.

Un par de semanas después, justo en el momento en que todo parecía normal, la maldición, supuestamente lanzada por Joan Butts, logró efecto. Decían que la vivienda estaba hechizada. Las cosas volaban, caían piedras en el patio, ciertas de ellas tan grandes como el puño de un hombre. La multitud huyó a la vivienda y cerró las puertas de un portazo, pero las piedras prosiguieron accediendo en la vivienda. No hicieron daño a nadie, excepto a Elizabeth.

A la mañana siguiente, el Sr. Tuers vio que Elizabeth luchaba por salir de la cama, le dolía bastante la espalda. La causa de su dolor era un pequeño trozo de arcilla lleno de alfileres, como el que le había prestado a Joan Butts. 

Brujería

Los eventos sobrenaturales no cesaban

Cuando se fue a ordeñar una vaca en el área de Nonsuch, cuando parecía haberse recuperado, Elizabeth vio de nuevo a Joan Butts. Sin huellas a su alrededor, daba la sensación de que hubiera caído del cielo. Elizabeth gritó y corrió a casa. Esa misma noche, fue a buscar un baúl al ático y vio a Joan Butts sentada en . Elizabeth chilló otra vez, pero cuando toda la casa subió, nadie más ha podido ver a Joan Butts allí.

Después de días de tirar ropa por todo el sitio y publicar candelabros, Elizabeth decidió que era hora de regresar a la vivienda de sus padres en Ashtead. El horror no se detuvo ahí. Se lanzaron piedras a Elizabeth, la ropa de su abuelo la hallaron en el techo y un violín escondido en el ático lo hallaron en cama, y después desapareció.

La madre de Elizabeth decidió tomar medidas directas contra Butts. La señora Burgiss conoció a la anciana en Ewell el día del mercado. Después de un enfrentamiento, Butts derramó sangre, lo que entonces se conocía como la forma más eficaz de parar la maldición de una bruja.

¿Era Butts una bruja?

Meses más tarde Joan Butts fue juzgada por «ser una bruja e inmanente y no tener el temor de Dios ante sus ojos». Se dice que fue hasta Southwark para el juicio, donde Sir Francis Pemberton fue el juez. Butts insistió en que no había hecho nada malo y fue declarada inocente.

Los registros demuestran la existencia de una tal Butts, mas ¿era realmente una hechicera? Muchos pensaron que sí, ya que supuestamente tras el enfrentamiento en el mercado, se rompió la maldición y Elizabeth no volvió a presenciar ningún fenómeno sobrenatural.